ESCAPAR CON UN CABALLO
- Kiki Suarez
- 8 ene
- 1 Min. de lectura
Quién no ha fantaseado con escapar de su mundo montado en un caballito?
¿Un caballito bello y amable, volando por el arcoíris?Escapar de las exigencias de mamá y papá, de la escuela, de los amigos y amigas, de las miradas críticas…Yo, de niña preadolescente, devoraba libros sobre niñas y caballos —casi todas vivían en Australia o en Estados Unidos. Incluso me atreví a tomar clases de equitación. Era muy chaparrita, y me decían que me veía bien allá arriba, sobre el caballo. Pero una vez salimos al bosque, y el caballo galopó, no hacia donde yo quería, sino hacia donde él quiso. Y había una rama. O —al escribir esto ahora— me pregunto si yo, ya con mala vista sin saberlo, simplemente no vi la rama…????? Esa rama me golpeó fuerte, y me dolía respirar. Era tímida, muy tímida, y no dije nada. Me dolió respirar por semanas, y ya nunca quise volver a subirme a un caballo. Años después —muchas décadas después de aquella rama— me subí otra vez a uno, en una sesión de equinoterapia con mi amiga Ángeles. Pero no me sentí a gusto allá arriba. - Aprendí a escaparme con colores y pinceles. Así me pinto amable lo que me asusta en la realidad, y me invento mundos alternos que —por ratos— me calman, nos calman, la ansiedad y las preocupaciones de todos los días.




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