ESCRIBIR MI ALMA
- Kiki Suarez
- hace 1 día
- 4 Min. de lectura
Como hace siete años tomé un taller de escritura creativa con la poeta y guionista Adriana Marroquin. Presencial en Kikimundo. Fue fabuloso y me ayudó a soltarme a escribir en mi kikiespañol en Facebook. De ahí, un día me encontré con una italiana, Francesca, que me dijo: —Kiki, yo quiero escribir!!! Y si me acuerdo bien íbamos a formar un grupo presencial de escritura en Kikimundo, pero nos cayó el COVID. Entonces empecé el grupo en línea. Francesca quería cada semana tomar una imagen mía y invitar a los que estaban en el grupo a escribir un cuento a esta imagen. Esto hicimos por un tiempo. Luego se nos unió Concepción. Concepción me dijo: —Kiki, quiero escribir, pero No quiero escribir, siii: pero quiero escribir!!! Concepción era una maestra indígena con una vida difícil y sentimos cuánto le costaba cada texto que nos compartía. Un día le comenté: — Sabes Concepción, se siente como si cada texto que nos lees es como parir piedras!! Y ella dijo que sí, así de difícil y duro ella también percibía el proceso. se sentía. Y con ella me di cuenta, nuevamente, como Escribir puede ser una terapia con una misma. Eventualmente, creo que se canso de parir a más piedras y se alejó del grupo. Luego me acuerdo que tuve una sesión con Shally, sólo estábamos Shally y yo. Y me platicó de su vida y como su gato Kigo le había salvado la vida. Y hoy tiene su Centro Cultural que se llama Kigo en Tuxtla. - Yo quiero comparar el viaje con este grupo - Escribir mi ALMA - con un autobús. Después de hablar con Francesca - en el principio - creo que alquile a una especie de autobús, uno de estos viejos bonitos y pintados. Me imagino que todos los que estamos y han estado en el grupo lo hemos pintado, algunas personas más y otras menos, no importa. Francesca hace mucho ya no viene. Shally escribe y comparte sus textos, pero pocas veces se conecta. Concepción: No sé nada de ella ya desde hace mucho tiempo y así ha pasado con muchos más - mujeres que hombres. Estaba en Enedina con sus textos. También un poco como pariendo piedras al escribir para aliviar a su alma muy cargada. Una vez me invitaron a Escribir para una antología sobre MI NIÑA INTERIOR. Se invito - en línea - a una presentación del libro y ahí conocí a María Liberona, la gran y fabulosa. poeta de Santiago de Chile. MUY talentosa poeta con una vida bella, tierna y también dura, que estuvo mucho tiempo con nosotros compartiéndonos sus poesias y pedacitos de su vida. Se nos unio Nil, con sus textos muy pensativos y filosóficos, y hace pocos meses se nos murió Había sido casi el más joven del grupo. La más joven es Itzel, que nos acompaña hace años y escribe textos muy profundos, muy honestos, que nos tocan el corazón a todos. Había otras personas que iban de una estación del autobús a otra y que de repente nos dejan sus textos, sus poesías como el poeta venezolano, Rafael Ontiberos y varias escritoras cubanas. Muchos tomaron el autobús por un rato y se bajaron más tarde. No fue un grupo pensado para personas con alguna discapacidad marcada. Pero luego nos encontramos así. Yo casi ciega. Hoy está Luisa con nosotros, una fabulosa escritora de Tuxtla con la misma enfermedad que yo, en los en las retinas. María sufría de diabetes y otros problemas. Nil estaba en silla de ruedas. Elena, muy fiel. miembro también vive con una silla de ruedas. Y bueno de por sí, me he dado cuenta que no hay un cajón de personas con y otro de personas sin discapacidad. Todos nos desarrollamos, a lo largo de la vida, entre nuestros dones y nuestras limitaciones y conforme avanza la edad, nos llegan limitaciones que tal vez antes no estaban. Yolanda sufre de Parkinson y otras personas han tenido un cáncer o sufren de ansiedad. Casi todos y todas conocemos lo que es una depresión. Realmente no hay nadie que no sufre nada y tal vez esto ayuda para escribir. Si no sufrimos, no sé si queremos escribir. Ya son seis años que nos conectamos una vez la semana y se ha cristalizado un núcleo de l@s que comulgamos cada viernes compartiendo nuestros textos. Hay un@s escritores profesionales, pero la mayoría somos aficionad@s: Alfredo, Verónica, Itzel, Luisa, Elena y yo. Últimamente se unió Yolanda y a veces nos acompaña una muy buena escritora - también alemana - que ha vivido mucho tiempo en México: Herdis, pero luego nos abandona por largos ratos. Luego está nuestra Ale Mora que viene y luego no viene y espero que pronto regresara. Siempre Laura TTrejo de Argentina esta presente con sus increíbles textos y últimamente también Gabriela García, también de Argentina. Las dos no pueden conectarse por su discapacidad, pero nos regalan y nos sacuden con sus fuertes textos. Estamos abiertos a cualquier persona y a cualquier texto - sea profesional o escrito con una inocencia y honestidad de alguien que empieza a escribir. Todos los textos nos mueven, nos llevan a profundizar a nuestra propia vida y a nuestras propias crisis. Porque todos somos diferentes, los y las humanas, y todos tambiensomos lo mismo. Escogemos los temas entre tod@s. Yo soy la conductora del autobús de Escribir mi ALMA. Yo sé que Escribir me da claridad. Escribir relaja un poco. al corazón y ayuda un poco aceptar lo que hay, lo que hubo y lo que no hay y no hubo y así llego un poco a comprender este dicho que dice: lo que es para ti aún si te quites - sea la muerte, el amor, el éxito o cualquier deseo o reto - , y lo que no es para ti: aún si te pongas. Escribiendo llego a aceptar y comprender. Soy la conductora ciega, casi ciega, del autobús de eESCRIBIR MI ALMA Y - maravillosamente - Todavía no hemos chocado!!!!! Vamos lentamente y muy poco a poco y con cuidado, ternura con pasión y amor nos guiamos unos a otros, y a esta velocidad y de esta manera todavía puedo manejar. Espero que por mucho tiempo más.
🙂 🙂 🙂



Comentarios