MALA NOCHE: siiiii
- Kiki Suarez
- 8 ene
- 5 Min. de lectura
MALA NOCHE, SÍÍÍ - Últimamente, la Comisión Federal de Electricidad en Tonalá anuncia mantenimientos con frecuencia, muchas veces en domingo. Domingo, justo cuando los pequeños restaurantes y hotelitos de Puerto Arista están más llenos de turistas de las ciudades cercanas. Eso pasó ayer. De 8 de la mañana a 4 de la tarde, según el aviso, no habría luz. Mi esposo y yo nos preparamos. Yo hice una ensalada. A las 4 esperábamos que los ventiladores pudieran arrancar, especialmente como la brisa refrescante del mar se empezaba a calmar. Pero la luz no llegó. - Varias personas que habían rentado los departamentos junto a nosotros se fueron furiosas: sin luz no se puede cocinar, ni bañarse, ni usar ventiladores y habian pagado caro para rentar los departamentos por este fin de semana. Nosotros seguíamos esperando la electricidad en cualquier momento… pero no llegaba…Al atardecer afuera el aire se llenaba con nibes de chaquistes, muy pequeños pero feroces mosquitos. Cayó la noche. Por suerte teníamos una lámpara de emergencia. Subimos al dormitorio —más alto, más caliente—. Allí hay una puerta con mosquitero. La abrimos, pero ya casi no había brisa. Nos acostamos. No podíamos dormir: desde en colchón y las sabanas parecia subir aún más calor. Me acosté sobre una toalla en el piso frente a la ventana con mosquitero. Al principio sentí algo de alivio, pero pronto me resultó incómodo. El sudor no me dejaba en paz, el piso molestaba mi ciático. Pensé en un libro que leí en años recientes — -EL MINISTERIO DEL FUTURO, un bestseller de KIM STANLEY, una novela futurista apocalíptica donde millones mueren de una ola de calor en la India. Un aviso sobre el cambio climático. En el libro, las muertes ocurren con 38°. Ayer no había 38°, eran 33, pero yo aun no podía dormir, respirar se volvia trabajo…..Me estoy deshidratando, necesito más agua!!! Pero bajar a la cocina en la oscuridad, ciega como estoy, es toda una peligrosa aventura. Pero voy. Todavia hay luz en mi celular que - rapidamente - esta ya descargandose. Encuentro un vaso y agua en la cocina Tomo sorbos poco a poco. Duermo y me despierto. Pienso que quizá ya regresó la luz. No. Sigo sudando. Me levanto de nuevo. Decido, aun con mi mala vista, bajar a la sala. Me acuesto allí. Igual de caliente. Abro la puerta a la terraza y salgo a una tumbona. Hay viento. Muchos rayos. Hay mosquitos, pero no los siento. Tal vez el viento los ahuyenta. Mi esposo me busca, el siente mosquitos. Nos acostamos nuevamente sobre los sofás en la sala, todavía con la puerta abierta. Pero empieza la lluvia, llega la tormenta, y hay que cerrar otra vez. Subimos de nuevo al dormitorio. La lluvia entró un poco por la ventana abierta con el mosquitero. Hay un pequeño charco allí, pero el aire refresco un poco. Nos acostamos nuevamente sobre la cama, casi desnudos, tratando de atrapar un poco de la brisa que entraba por momentos, una brisa muy débil, porque la tormenta ya se había ido. Duermo. Me despierto. No es de mañana. Todavía faltan siete u ocho horas!!! Duermo de a ratitos: diez, quince minutos. Me despierto empapada en sudor. Me levanto de nuevo. Me siento atrapada. Claustrofóbica. Recuerdo al jardinero que me contó que en su colonia, cerca del estero, se fue la luz una de estás noches. Entraron los mosquitos. Su familia no durmió nada ha sta la madrugada. Él llegó al día siguiente todo hinchado por las picaduras de mil mosquitos. - Cómo vivía la gente antes de la electricidad? Sus casas dejaban entrar mejor la brisa, no eran de concreto. Y sí, tal vez hoy hace más calor. Me acuerdo de aquel libro de los millones muertos por el calor. Y ahora comprendo cómo uno puede morir así. Me digo: No me estoy muriendo. No me estoy muriendo. Voy a sobrevivir. Cinco horas más. Cuatro. Tres y media hasta el primer amanecer….Respira, Kiki. Recuerda tus meditaciones…Tomo un poco más de agua. Mi celular se está descargando. El de mi esposo ya se apagó. Con la luz tenue del mío, llego nuevamente a la cocina. Bebo dos vasos grandes de agua. Me acuesto. El calor sigue. Digo: Aunque me piquen los mosquitos como al jardinero, voy a abrir la puerta!! No aguanto así ni tres horas más! La abro. No siento que me piquen mosquitos. O me lo imagino? Tal vez es una fantasía para resistir??? En cuanto amanezca, me digo, voy a tomar mis cosas y me voy de aquí, para nunca regresar!!! El encanto del mar ya se ha caído con esa noche! Me acuerdo de una noche en Boca del Cielo, hace 47 años. Me desesperé igual. Nos fuimos a las cuatro de la mañana rumbo a San Cristóbal, por la carretera vieja, llena de curvas, vacas y burros en el asfalto oscuro. Y nunca he regresado a Boca del Cielo. El calor, los mosquitos y las hormigas nos corrieron entonces para siempre. Así me siento hoy. Pero ya no podemos regresar de noche. Somos mayores, y mi esposo no puede manejar sin luz y yo ya soy tan ciega que no puedo ni pensar en manejar…Me desespero por milésima vez. Otra vez afuera, en la tumbona de la terraza. Calor. Calor. Pero un poco más fresco que adentro. Todo está oscuro. No sé si hay tantas nubes o si es mi mala vista, pero no veo ni luna ni estrellas. Estoy rodeada de oscuridad negra y calurosa, NegraOscuridad. Pienso en los humanos antes de la electricidad. Yo, con mi mala vista y la oscuridad, me siento pequeña, muy pequeña y frágil, perdida. Encerrada en una cárcel de calor y sudor - y el maldito mar no sabe más que rugir!!
No le importa si existo o no. Si muero o no. Si hay luz o no. El mar ruge, indiferente a todo el resto. Vuelvo a repetirme: Mañana me voy. Nunca más regresaré a este lugar. Nunca más quiero sufrir una noche así, sin saber adónde escapar del calor. Entiendo el calentamiento global de una forma nueva y terrorífica. - Me pica un mosquito. Ese sí lo sentí. Pero estoy agotada, me regreso al sofá de la sala, dejo la puerta a la terraza abierta, ya no me importa si me pican. Caigo dormida. De pronto escucho un sonido de goteo. . Pienso: ¿Está lloviendo otra vez? Abro los ojos. ¡Hay luz! Oigo el goteo de una fuente que tenemos en la sala. Son las 3:20 de la mañana. Doce horas después del aviso. Me levanto. Subo. Le digo a mi esposo: ¡Funciona el ventilador, funciona la vida!Dormimos. Por fin.
No nos hemos ido. Estamos investigando sobre ventiladores solares y cargadores de celulares solares. LO QUE NO TE MATA TE FORTALECE!!!




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