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LOS COLORES Y LA SANACION POR Stephanie Koehler

  • Foto del escritor: Kiki Suarez
    Kiki Suarez
  • hace 4 días
  • 3 Min. de lectura

En español:





“El color es vida. Cuando pinto, intento convencerme de que el mundo es más bueno que malo.”


Nunca he creído realmente en las fronteras:

ni entre países,

ni entre personas,

ni siquiera entre el dolor y la belleza.

Cuando me siento el tiempo suficiente con alguien, olvido el color de su piel, su discapacidad, su etiqueta.

Solo hay un ser humano frente a mí.


Llegué a México cuando era joven, casi por accidente.

Quería distancia: de Alemania, de la historia, de las expectativas.

Pensaba ir a la India.

En cambio, México me atrapó.

Me enamoré, quedé embarazada, me quedé.

Pasaron años antes de que esta tierra se convirtiera realmente en mi hogar.

Durante mucho tiempo estuve profundamente deprimida.

No hablaba el idioma.

Extrañaba a mi gente.

Me extrañaba a mí misma.


Pintar me salvó.


Al principio eran solo colores sobre el lienzo.

Luego se convirtió en un lenguaje.

El color me ayudó a seguir viva.

Colores brillantes y claros.

Líneas fuertes.

Contraste.

Tal vez era mi psique.

Tal vez mis ojos, que poco a poco iban fallando.

Pero cuando veo el rojo, siento alegría.

Lo veo.


Mi vida ha estado marcada por el duelo.

Por la pérdida.

Por traumas que no desaparecieron solo porque pasó el tiempo.

Aprendí temprano que el dolor no se va si lo ignoras.

Hay que sentarse con él.

Caminar con él.

Y, con el tiempo, si estás dispuesta, transformarlo.


En mi trabajo —con grupos de duelo, con personas que viven con discapacidad, con quienes han sido tocados por el suicidio— he aprendido una cosa una y otra vez:

la mayoría de las personas no quieren morir.

Quieren que el dolor termine.

Quieren ser vistas.

Quieren que alguien se siente a su lado y les diga: no estás sola, no estás solo.


Eso es lo que hago.

Creo espacios.

Habitaciones donde las personas pueden respirar.

Donde pueden llorar.

Donde pueden decir lo indecible sin ser juzgadas ni “arregladas”.


No creo que la sabiduría venga solo con la edad.

He conocido jóvenes muy sabios y ancianos muy poco sabios.

Pero las décadas de vida sí dan perspectiva,

si estás dispuesta a mirar tu vida con honestidad,

si estás dispuesta a mantener la curiosidad en lugar de volverte amarga.


La cultura occidental está obsesionada con la juventud,

con la productividad,

con fingir que no somos vulnerables.

Pero la vulnerabilidad no es debilidad.

Es verdad.


Dentro de cada mujer mayor vive la niña que fue:

todavía curiosa,

todavía sensible,

todavía preguntándose por el mundo.

No dejamos de ser quienes somos solo porque nuestros cuerpos cambian.


Cuando pinto, cuando trabajo, cuando escucho, intento recordar —y recordar a otros— que la vida está hecha de pequeños momentos:

tomar café,

compartir un pastel,

notar una flor,

tomar la mano de alguien en el duelo.


Eso es suficiente.

Siempre ha sido suficiente.


Mensaje para las generaciones futuras

Traten a cada ser humano con ternura.

Especialmente a quienes son vulnerables.

Y nunca lo olviden: el color es vida.

Legado y aportes

Además de su pintura y su trabajo terapéutico, Kiki ha dedicado décadas de su vida a amplificar las voces de las mujeres y a crear espacios comunitarios inclusivos.


Es coautora de Damas de Chiapas, un libro de relatos íntimos de la vida de mujeres en Chiapas, creado junto a su querida amiga fallecida, Gayle Walker. El libro fue publicado en español e inglés y sigue circulando como testimonio de la resiliencia, creatividad y sabiduría vivida de las mujeres. Su obra literaria va mucho más allá de este volumen; una amplia gama de sus otros libros —que abarcan literatura, reflexión social e investigación creativa— puede encontrarse en


En San Cristóbal de las Casas también fundó Grupo Visión, un grupo comunitario para personas que viven con discapacidad visual y otras discapacidades. El grupo fue creado como un espacio abierto y digno de encuentro, apoyo mutuo y visibilidad, y se convirtió en la semilla de nuevas iniciativas en apoyo a niños con discapacidad y a sus familias.


Para Kiki, el arte, la sanación y la comunidad nunca han sido caminos separados,

sino distintas expresiones de una misma devoción por la vida.


ARTE – ENCUENTRO HUMAcatálogo o web.

 
 
 

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